Comentario sobre la serie Dae-Jang-Geum
Es muy bonita la serie, sorpredente.
Esta serie es realmente interesante habla sobre una mujer legendaria que luchó contra las normas del emperador.Me imprersionó mucho esta serie porque habla de la discriminación social que había en aquellos tiempos y lo recomiendo para personas inteligentes.
Cambiaría el mundo si todos fuésemos como Jang geum, la protagonista.
IES EUSEBIO DA GUARDA
YOUTING SUI LUCIA 2 E
LA MUJER DEL AÑO
Hubo un año en Inglaterra, que, al escoger la mujer del año, escogieron a una
señora que vivía en un pueblo, pero no un pueblo normal si no en pueblecillo en el que solo vivía ella.
No tenía televisión, puesto que no había electricidad, vivía sola y tenia una vaca,
una cabra, gallinas, y un perro. Ella de vez en cuando, cuando cobraba la pensión, iba al pueblo grande para comprar alguna cosa, pero comía lo que plantaba. patatas, tomates, lechugas…y muchas otras cosas.
Un día, unos de la televisión, fuero por esa zona en helicóptero a hacer un reportaje y vieron una casita; pararon, aterrizaron y fueron a ver qué era. La señora les invito a pasar, a tomar un té…
Y decidieron escogerla mujer del año, por ser un ejemplo de que se puede ser feliz sin nada, solo con lo esencial.
A la señora le ofrecieron una casa en la ciudad y la aceptó pero pidió poder llevar todo lo que tenia y le dijeron que sí; ella se llevó al perro.
Le preguntaron ¿no echas de menos a la cabra? Y ella dijo que no porque al nuevo dueño le había pedido ir a verla cada vez que quisiese y él le había dicho que sí, que podía ir cuando le apeteciera.
Belén Pastur
2º B
LO QUE MÁS ME GUSTA
Lo que más me gusta es la música, puedo pasarme horas y horas escuchándola, disfrutando con cada nota, cada palabra, cada sonido.
Me gusta cerrar los ojos y dejar que me lleve, sentirme libre de todo, ajena a mis preocupaciones, a mis padres, a mis amigos… es en ese momento cuando siento la felicidad, en la soledad de mi música.
Son bellas palabras susurradas a mi oído las que hacen aflorar todo lo que siento.
Son capaces de ayudarme a sonreír después de llorar, capaces de ayudarme a descubrir que mañana brillará el sol a pesar de que hoy haya llovido.
Son bellas palabras susurradas a mi oído las que hacen aflorar todo lo que siento.
La música no es mi afición, es mi vida, es una tenue luz dentro de mí, que día a día me da fuerzas para superarme, para no dejarme vencer.
Es tan bella, tan hermosa, tan radiante…
Para muchos no es más que una estupidez, pero esa estupidez es lo que más me gusta, es mi alma, es una dulce melodía que todavía espera ser aceptada tal y como es.
Me gusta cerrar los ojos y dejar que me lleve, sentirme libre de todo, ajena a mis preocupaciones, a mis padres, a mis amigos… es en ese momento cuando siento la felicidad, en la soledad de mi música.
Son bellas palabras susurradas a mi oído las que hacen aflorar todo lo que siento.
Son capaces de ayudarme a sonreír después de llorar, capaces de ayudarme a descubrir que mañana brillará el sol a pesar de que hoy haya llovido.
Son bellas palabras susurradas a mi oído las que hacen aflorar todo lo que siento.
La música no es mi afición, es mi vida, es una tenue luz dentro de mí, que día a día me da fuerzas para superarme, para no dejarme vencer.
Es tan bella, tan hermosa, tan radiante…
Para muchos no es más que una estupidez, pero esa estupidez es lo que más me gusta, es mi alma, es una dulce melodía que todavía espera ser aceptada tal y como es.
Isabel Suárez Fernández
I.E.S. Eusebio da Guarda 2ºB
¿Utopía el futuro?
En mi triste y tranquilo paseo pude observar que la gente ni siquiera se paraba a mirar la hora, estaban todos automatizados, sabían lo que tenían que hacer; nunca me parara a pensarlo pero desde que perdí a mis padres he visto como es la nueva “VIDA”: las personas ya no viven, sólo existen, las comodidades son tales que para encontrar un empleo no hacía falta ni salir de casa. Yo, tan solo darme cuenta de ello, decidí escapar de ese lugar para no volver jamás. No sentí miedo, sólo el deseo de poder ser libre y, de nuevo, humano.
Antía Rey
2º E
EL ATRAPASUEÑOS
En una aldea de México había un hombre llamado Poa que era el chamán de esta aldea. El hombre ya se estaba haciendo mayor y sabía que no duraría mucho más. Entonces su primogénita Azaar tuvo un hijo llamado Pekulín. Éste demostró ser muy listo porque ya al año de nacer sabía andar y hablar. Cuando cumplió los siete años, Poa le empezó a enseñar cómo ser en un futuro próximo chamán. Hacía trabajar duramente a Pekulín, esto el niño no lo entendía y siempre le reprochaba a su abuelo, pero él hacía oídos sordos.
Diez años después el anciano se puso muy enfermo y ya en su lecho de muerte le dijo al joven:
-“Ha llegado la hora de partir, a otro mundo iré, y desde allí tu camino guiaré”.
Después de decir estas bellas palabras el chamán entregó al joven un pequeño colgante que tenía un atrapasueños. Al dárselo el brujo dijo:
-“Debes partir a otra tierra lejos de aquí para así cumplir tu destino. Este amuleto absorberá tus pesadillas y tus sueños cumplirá. Si en tu camino no sabes distinguir entre el bien y el mal mira el atrapasueños, él te guiará”.
Estas fueron sus últimas palabras, pues nada más decirlo, el viejo chamán murió. El muchacho aún no se lo creía, su abuelo y mentor yacía inerte en su lecho.
El joven en lugar de quedarse allí llorando partió hacia su destino, que según le había dicho Poa era ir a la tierra de los chamanes para acabar allí su aprendizaje. Cuando había salido de la aldea le vinieron a la mente viejos recuerdos de su abuelo, que le hacían entristecer pero pensó que el anciano no lo hubiera querido así. Al primer día de viaje divisó unas altas montañas que sabía que debía atravesar si quería llegar al lugar deseado.
Cuando se disponía a subir la alta montaña vio a un enorme lobo negro de ojos rojos que lo miraban fijamente. Sabía que eso no era nada bueno con lo cual se apresuró a subir el gran pico, y después de doce horas de agotadora escalada llegó al final de éste. Decidió que por ese día ya bastaba con lo cual colgó el atrapasueños de un palo que llevó para hacer una improvisada tienda de campaña y se sumió en un profundo sueño. El chico, pocos días antes había tenido horribles pesadillas sobre la muerte de su abuelo, pero no se lo había dicho a nadie, porque no le gustaba contar sus sueños.
Cuando Pekulín se despertó divisó un hermoso día. Se dio cuenta de que no había tenido pesadillas esa noche. Se preguntó a sí mismo si sería gracias al atrapasueños de Poa.
Nada más levantarse ya se encontraba planeando el segundo día de viaje. Debería atravesar de alguna forma un ancho río de intensos rápidos de los que muchos viajeros no pudieron escapar. En el momento que llegó a la orilla, decidió con toda valentía cruzar el feroz caudal de agua a nado, pero en ese instante pensó que lo mejor sería intentar poner en práctica uno de los hechizos de su abuelo. Después de recitar un corto hechizo las aguas del río se separaron y con rapidez, el joven lo atravesó, y, violentamente, se estabilizó. A la otra orilla del río vio al mismo lobo de las montañas que le miraba con gesto violento. Pekulín pasó al lado del mamífero rápidamente escapando así de su campo de visión.
La noche fue similar a la anterior, excepto que en medio de la oscuridad oyó un terrible aullido.
Se despertó bañado en sudor y con el vago recuerdo de haber tenido una pesadilla relacionada con aquel extraño lobo. Miró hacia donde había colocado el día anterior el atrapasueños, pero no estaba. Buscó por todos los sitios el preciado amuleto. No lo encontró en ningún lugar. Sabía que lo necesitaba para acabar el viaje y que sin él no podría continuar
De repente notó una presencia en el lugar. Vio la silueta de su abuelo y éste empezó a hablar:
-“Tu amuleto en otras manos está, lo tiene Azaak, la deshonra de los chamanes, un malvado brujo que usa sus poderes para hacer el mal. Has de ir a su guarida que al Norte de aquí está. Arrebátale el atrapasueños y sigue el camino hacia tu destino”.
La silueta se desvaneció en el aire y desapareció por completo. El joven en ese momento lo entendió todo, el lobo de ojos rojos en realidad era Azaak. Haciendo caso a Poa se dirigió al Norte. Llegó en pocas horas a una gran cueva. pensando que ese podía ser el escondite del chamán. El lugar era oscuro y frío. Se acercó a una hoguera y allí vio a Azaak. Tenía el atrapasueñoss en la mano, y cuando Pekulín sigilosamente se disponía a arrebatárselo un extraño ser se abalanzó sobre él.
El malvado chamán se percató de la presencia del joven y ordenó al pequeño monstruo que se retirase. En ese momento empezó una dura batalla entre ellos. El joven aprendiz usó la mayoría de los hechizos que Poa le enseñó, pero ni así lograba cansar ni lo más mínimo a su enemigo. De repente, el muchacho se acordó de un hechizo que su abuelo le dijo que sólo lo usara en casos de emergencia, y él creía que ese era el momento. Cuando Pekulín pronunció unas extrañas palabras la cueva se iluminó de una forma espectacular. El aprendiz aprovechó el momento de confusión y le arrebató el atrapasueños a Azaak mientras salía de la cueva a una velocidad sobrehumana.
Después de cinco días más de viaje divisó un extraño paisaje. Allí estaba, aquella era la tierra de los chamanes. En ese lugar pasó Pekulín dos años de su vida en los que realizó un duro entrenamiento. Acto seguido volvió a su aldea y fue chamán de ésta hasta el día de su muerte.
Miguel García Valdeón
2º D
Literartia
Noite de lume, noite meiga
que vivan as almas prendidas nas teas.
Que vaguen, que sintan
que se enchan de vida.
Estas intensas verbas foron vertidas por un home baixiño e careco que despois de varias anos coidando das salas integrantes do museo de Belas Artes, non pode resistirse a desexar que as pinturas cobren vida.
Así, na noite do 23 de Xuño, mentras A Coruña se prepara para festexar a súa noite meiga e xa se deixa intuír o crepitar da leña ao arder, miles de desexos se entrecruzan. Entre eles, un conxuro dun vixiante, farto de ver as almas dos amigos de tantas noites compartidas, presas nas cores dos cadros. Gustaríalle soamente por un intre poder conversar con eles.
Mais nesa a súa derradeira noite, o vixía marcha, non sen antes despedirse, decepcionado polo seu desexo frustrado.
O que el non sabe é que esas poucas palabras si tiveron o seu efecto….
Na medianoite, unha sombra escorrégase polo corredor da primeira sala do museo. A sombra de San Andrés, que ao escoitar o canto dunha voz feminina, segue o rastro dese son pracenteiro. Ese home xa ancián,(descripción) lembra mentres vai camiñando, os seus días de mariñeiro.
Rosa Lamas Noya
Mi familia
Era una noche de niebla, de oscuridad. Para mí era la peor noche de mi vida. Hace escasos momentos vi con mis propios ojos cómo sucedía la muerte de mis padres, por suerte, a mí me dio tiempo de esconderme en al armario y no ser asesinado por esa clase de hombres que me da miedo pronunciar. Recuerdo las palabras que siempre me decía mi madre.temer un nombre es incrementar el temor de lo nombrado. Por eso tenía que ser una persona fuerte y poder decir su nombre eran... los “nazis” eran esas personas que iban a buscar a la gente a su casa y al encontrárselas las mataban y se iban.
Un poco más tarde se escucharon unos pasos y yo no me atreví a mirar, me desahogué al ver por un mísero hueco que eran mis tíos que habían ido a la casa para saber qué había pasado y al ver que eran ellos me decidí a salir aunque estaba muy asustado. Me vieron y lo primero que hicieron fue abrazarme y besarme, mi tía lloraba mientras que mi tío miraba si a mis padres aún les quedaba un aliento de vida aunque yo sabía que no iba a ser así.
Me llevaron a su casa, me enseñaron mi cuarto y mi tío dijo que iba a aparcar el carruaje en un sitio donde muy poca gente lo vería. Se escuchaban gritos de otra gente a la que no mataban pero sí esclavizaban, maltrataban... justo en ese mismo momento mi tío venía por esa misma calle y al ver a esa gente perfectamente uniformada, se escondió detrás de una gran columna del edificio del señor Benítez y me consoló diciendo que los nazis se marchaban de ese lugar. De repente se escuchó un ruido ya que mi tío había tropezado e hizo lo posible para que no le vieran, pero no fue así, los nazis miraron hacia atrás, vieron la sombra, se acercaron y lo cogieron por el cuello y lo metieron en un camión lleno de gente, cerraron con una cortina y partieron rumbo a la carretera general.
Corrí a decírselo a mi tía que justo estaba llorando por la muerte de su hermana. Cuando se lo conté me agarró fuerte del brazo y me llevó al carruaje, fuimos por la carretera, y dejando atrás la espesa niebla que había, no se veía muy a lo lejos pero por lo menos había una esperanza de que a mi tío no le pasara nada. Llegamos a un descampado en el que había unos matorrales y vías que conducían a un tren. Cuando por fin le tocaba a mi tío entrar en un vagón mi tía se puso muy nerviosa y por eso echó a correr para cogerlo; pero fue tarde, los nazis le pegaron un tiro en la cabeza y mi tío subió al tren. Yo no pude hacer nada hasta que el tren se iba y en ese momento mi tía ya estaba muerta y yo solo en el mundo.
Arturo Seco Mouriño
IES Eusebio da guarda 2º ESO
Oda al libro
Un buen libro te hace soñar
Un buen libro te hace volar
Un buen libro te hace vivir cosas que jamás verás
Un buen libro te hace llorar, reír y sonrojarte
Un buen libro te hace morir, pero seguir viviendo
Un buen libro te atrapa y te hace olvidar quién eres y donde estás
Un buen libro hace que te apene girar la última página
Un buen libro hace que al terminarlo te relamas del corazón las palabras,
como harías con un bote de miel que se terminó demasiado pronto
Un libro son solo palabras, pero en el puedes vivir una vida entera, viajar y aprender.
Clara Gómez Fernández
2º D IES Eusebio da Guarda
LA ANTÁRTIDA
Estoy en la región más inhóspita de la Tierra. La vista no distingue otra cosa que no sea hielo, hielo y hielo. No existen personas civilizadas. Sólo hay focas y pingüinos. Jamás hubiera imaginado que la soledad me acogiera de una forma tan intensa... tan íntima... Los icebergs parecen montañas que amenazan con desplomarse y dejarme sola, condenada y muerta en el agua helada.
Siempre soñé con llegar a este lugar... al corazón de la incomunicación .... aislarme conmigo... Yo sola, cara a cara con mi melancolía. Ahora sueño con irme. En mi ilusión veía mi triunfo, pero ahora, aquí, no sé cómo llegar al éxito. Este inhumano, inabordable y salvaje paraje, sospecho que será mi sepultura; y es ahora aquí, en este preciso instante, sin barco ni tripulación, perdida entre el hielo helado, muriéndome poco a poco, cuando denomino a este suelo “ Antártida” .
Catuxa Criado Herrero
IES Eusebio da Guarda
2ºB ESO
Lo fácil que es olvidar
Mis ojos se comenzaron a humedecer cuando releí una vez más el mail antes de mandárselo, allí estaba en el aeropuerto a tan solo unos metros de la puerta que me conduciría hacia mi nuevo y lejano destino, para poder empezar una vida totalmente nueva, y lo mas importante, sin él, tras unos segundos conduje nuevamente la vista hacia mi portátil antes de darle a enviar y comprobé no haberme olvidado de nada:
Hola, bueno más bien adiós, te escribía esto simplemente para que no te extrañes mañana , cuando me busques para pedirme un favor o simplemente porque te aburres y no tienes nadie más con quien pasar el rato , ya que no me vas a encontrar porque cuando leas esto ya estaré lejos , muy lejos de aquí , me cansé de esperarte , me harté de ver los días pasar sin sacar partido de mi vida , me cansé de llorar por la noche viendo que yo no era nada para ti , simplemente quería decirte antes de irme y no volverte a ver ,seguramente nunca más , ya que no tengo intención de volver, que has sido la persona mas importante y a la que más he querido en mi vida , por .la que he luchado 364 días del año y que justamente por lo muchísimo que te quise y lo mal que lo pase por ti , voy a olvidarte , aunque me tenga que ir a miles de kilómetros de distancia quiero que sepas que nunca más voy a pensar en ti , ni un segundo en mi mente será para ti , para mí ya no serás nada y no vas a estar ni siquiera un poquito en mi vida . Adiós y espero que ahora entiendas lo que me pasaba y no vuelvas a cometer con otra el mismo error.
Pasaron unos meses y poco a poco su cara se fue difuminando en mi mente, conseguí trabajo y casa, en mi nuevo destino, todo estaba comenzando a ir realmente bien, incluso estaba conociendo nueva gente, de la que posiblemente alguno sería perfecto para mí. Pero una mañana aparentemente como la de los últimos tres meses, sonó el timbre pensé que sería alguno de mis nuevos amigos así que contenta, fui a abrir la puerta. Mi sonrisa se quedó congelada y poco a poco se transformó en una mueca de dolor , no podía ser , era él, se echó a mis brazos y me dijo que lo sentía que me quería… mi mundo se paró por unos instantes, pensé estar en las nubes, después de ese día todo pasó muy rápido. De repente estaba perdidamente enamorada de él nuevamente como si todo esfuerzo por olvidarle hubiera sido inútil. En el fondo sabia que no debía confiar en él pero no había nada que hacer así que simplemente esperé a su lado .
Cuando una mañana de verano llegué y vi que sus cosas ya no estaban en casa y había una nota que ponía:
Lo siento, seguro que podrás olvidarme
No tuve fuerzas para nada más, simplemente busqué los tranquilizantes de mi bolso y me tome unas quince pastillas y nunca más tuve que pensar en él ni en nada.
Hola, bueno más bien adiós, te escribía esto simplemente para que no te extrañes mañana , cuando me busques para pedirme un favor o simplemente porque te aburres y no tienes nadie más con quien pasar el rato , ya que no me vas a encontrar porque cuando leas esto ya estaré lejos , muy lejos de aquí , me cansé de esperarte , me harté de ver los días pasar sin sacar partido de mi vida , me cansé de llorar por la noche viendo que yo no era nada para ti , simplemente quería decirte antes de irme y no volverte a ver ,seguramente nunca más , ya que no tengo intención de volver, que has sido la persona mas importante y a la que más he querido en mi vida , por .la que he luchado 364 días del año y que justamente por lo muchísimo que te quise y lo mal que lo pase por ti , voy a olvidarte , aunque me tenga que ir a miles de kilómetros de distancia quiero que sepas que nunca más voy a pensar en ti , ni un segundo en mi mente será para ti , para mí ya no serás nada y no vas a estar ni siquiera un poquito en mi vida . Adiós y espero que ahora entiendas lo que me pasaba y no vuelvas a cometer con otra el mismo error.
Pasaron unos meses y poco a poco su cara se fue difuminando en mi mente, conseguí trabajo y casa, en mi nuevo destino, todo estaba comenzando a ir realmente bien, incluso estaba conociendo nueva gente, de la que posiblemente alguno sería perfecto para mí. Pero una mañana aparentemente como la de los últimos tres meses, sonó el timbre pensé que sería alguno de mis nuevos amigos así que contenta, fui a abrir la puerta. Mi sonrisa se quedó congelada y poco a poco se transformó en una mueca de dolor , no podía ser , era él, se echó a mis brazos y me dijo que lo sentía que me quería… mi mundo se paró por unos instantes, pensé estar en las nubes, después de ese día todo pasó muy rápido. De repente estaba perdidamente enamorada de él nuevamente como si todo esfuerzo por olvidarle hubiera sido inútil. En el fondo sabia que no debía confiar en él pero no había nada que hacer así que simplemente esperé a su lado .
Cuando una mañana de verano llegué y vi que sus cosas ya no estaban en casa y había una nota que ponía:
Lo siento, seguro que podrás olvidarme
No tuve fuerzas para nada más, simplemente busqué los tranquilizantes de mi bolso y me tome unas quince pastillas y nunca más tuve que pensar en él ni en nada.
Nuria Vázquez
2º B
IES Eusebio da Guarda
Diego
Era el 23 de agosto de hace casi tres años. por aquel entonces yo solo tenía once años y medio.
Hacía un día espléndido y mi madre me propuso ir a la playa, no me apetecía mucho, así que le dije que no, aunque la verdad nunca entendí muy bien la manera de proponer un plan de mi madre, porque cuando se le metía una idea de ésas en la cabeza era sí o sí y daba igual tu opinión. Al final dejé de protestar porque ya sabía quién llevaba las de perder y no me convenía otro castigo. Me dispuse a preparar la mochila, pero cuando ya iba de camino a la habitación sonó el teléfono, era mi madrina y como siempre le pasé el teléfono a mi madre. Esos días se esperaba una gran noticia, pero como últimamente llamaba muy a menudo para hablar con mi madre de otros asuntos, ya no me hice ilusiones. Mi madre colgó, en comparación con otras ocasiones, demasiado pronto y me dijo que me arreglara rápido porque al final teníamos que ir a buscar a mi madrina.
Llegamos a su casa. ella y mi tío, su marido, se metieron en el coche. Mi madrina nerviosa, mi tío, mi madre, yo, todos, no veíamos la hora en que llegara el momento.
Llegamos al materno a las cuatro y media de la tarde. Después de estar un largo rato esperando en la sala de espera ya pasaron a mi madrina. Fue una tarde muy larga con muchos nervios, llamadas…
Primero llegaron los tíos paternos, después los abuelos paternos y finalmente mis tíos o futuros tíos y padrinos maternos del nuevo integrante de la familia.
Por fin, casi siete horas, después nos informaron que acababa de nacer. Y media familia corriendo por los pasillos para poder conocer cuanto antes al bebé.
Diego era bastante lindo, teniendo en cuenta que a mí los recién nacidos me parecen muy feos.
El 23 de agosto del 2005 a las once y veinticinco de la noche gracias a él dejé de ser la pequeña de la familia.
GRACIAS
María García Fariña
2º B
Rosa caramelo
Había una vez en el país de los elefantes una manada en la que las elefantas eran suaves como el terciopelo, tenían los ojos grandes y brillantes y la piel de color rosa caramelo.
Todo esto se debía a que, desde el mismo día de su nacimiento, las elefantas solo comían anémonas y peonias. Y no era que les gustaran estas flores: las anémonas - y todavía peor las peonias – tienen un sabor malísimo; Pero, eso sí, dan una piel suave y rosada y unos ojos grandes y brillantes.
Las anémonas y las peonias crecían en un jardincillo vallado. Las elefantitas vivían allí y se pasaban el día jugando entre ellas y comiendo flores.
“Pequeñas” decían sus papás, “tenéis que comeros todas las peonias y no dejar ni una sola anémona, o no os haréis tan suaves y tan rosas como vuestras mamás, ni tendréis los ojos tan grandes y brillantes, y cuando seáis mayores ningún guapo elefante querrá casarse con vosotras”.
Para volverse más rosas, las elefantitas llevaban zapatitos color de rosa, cuellos y grandes lazos color de rosa en la punta del rabo.
Desde su jardincito vallado, las elefantitas veían a sus hermanos y a sus primos, todos de un hermoso color gris elefante, que jugaban por la sabana,
comían hierba verde, se duchaban en el río, se revolcaban en el lodo y hacían la siesta debajo de los árboles.
Sólo Margarita, entre todas las pequeñas elefantas, no se volvía ni un poquito rosa, por más anémonas y peonias que comiera. Y hacía enfadar a su padre.
“Veamos Margarita”, le decían, “¿Por qué sigues con ese horrible color gris, que sienta tan mal a una elefantita? ¿Es que no te esfuerzas?¿Es que eres una niña rebelde? ¡Mucho cuidado, Margarita, porque si sigues así no llegarás a ser nunca una hermosa elefanta!”.
Y Margarita, cada vez más gris, mordisqueaba unas cuantas anémonas y unas pocas peonías para que sus padres estuvieran contentos.
Pero pasó el tiempo y Margarita no se volvió de color de rosa. Sus padres perdieron poco a poco la esperanza de verla convertida en una elefanta “guapa y suave”, de ojos grandes y brillantes Y decidieron dejarla en paz.
Y un buen día, Margarita, feliz, salió del jardincito vallado, Se quitó su ropa rosa y se fue a jugar sobre la hierba alta, entre los árboles de frutos exquisitos y en los charcos de barro.
Las otras elefantitas la miraban desde su jardín. El primer día, aterradas. El segundo día con desaprobación. El tercer día, perplejas. Y el cuarto día, muertas de envidia.
Al quinto día, las elefantitas más valientes empezaron a salir una tras otra del vallado. Y los zapatitos, los cuellos y los bonitos lazos rosas quedaron entre las peonias y las anémonas.
Después de haber jugado en la hierba, de haber probado los riquísimos frutos y de haber dormido a la sombra de los grandes árboles, ni una sola elefantita quiso volver nunca jamás a llevar zapatitos, ni a comer peonias o anémonas, ni a vivir dentro de un jardín vallado.
Y desde aquel entonces, es muy difícil saber, viendo jugar a los pequeños elefantes de la manada, cuales son elefantes y cuales son elefantas.
… ¡Se parecen tanto! …
Hugo Poncet Trevín
2º E
No hay comentarios:
Publicar un comentario